Las cabezas de serpiente son una especie invasiva en muchas partes del mundo, incluidos los Estados Unidos. Son depredadores voraz que pueden consumir un gran número de peces nativos y otros organismos acuáticos, interrumpiendo los ecosistemas y causando pérdidas económicas. Además, las cabezas de serpiente pueden sobrevivir en una variedad de hábitats, incluidas aguas poco profundas y estancadas donde otros depredadores pueden no ser capaces de sobrevivir, dándoles una ventaja competitiva sobre las especies nativas.
Las cabezas de serpiente también tienen la reputación de ser agresivas, y algunas especies pueden atacar a las personas que se acercan demasiado a sus nidos. Esta agresión puede representar un riesgo de seguridad, particularmente para niños y pescadores.
Como resultado de estos factores, muchos gobiernos y organizaciones fomentan activamente el asesinato de cabezas de serpiente para proteger las especies y los ecosistemas nativos, y minimizar los riesgos potenciales para los humanos.