La distancia exacta que una mariposa puede oler varía según la especie y varios factores, incluida la velocidad del viento, la humedad y la concentración del olor. Sin embargo, algunos estudios sugieren que las mariposas pueden detectar aromas de varios kilómetros de distancia.
Por ejemplo, un estudio publicado en la revista "Insect Behavior" encontró que la mariposa pintada (Vanessa Cardui) pudo detectar el aroma de las flores desde una distancia de hasta 10 kilómetros. El estudio utilizó un túnel de viento para crear un entorno controlado y luego liberó mariposas en el túnel con diferentes concentraciones de aroma floral. Las mariposas pudieron detectar el aroma incluso a concentraciones muy bajas, lo que sugiere que tienen un sentido del olfato altamente sensible.
Otro estudio, publicado en la revista "Ecology", encontró que la mariposa Monarch (Danaus plexippus) pudo detectar el aroma de las plantas de algodoncillo desde una distancia de hasta 4 kilómetros. La mariposa monarca utiliza plantas de algodoncillo como fuente de alimentos para sus larvas, y la capacidad de detectar el aroma de estas plantas desde una larga distancia les permite localizar hábitats adecuados para la reproducción.
Estos estudios demuestran que las mariposas tienen un notable sentido del olfato, lo que les permite detectar aromas a largas distancias. Esta capacidad es crucial para las mariposas, ya que les ayuda a localizar fuentes y compañeros de alimentos, y para evitar depredadores.