1. Persiguiendo: Si nota que un jerbil persigue persistentemente al otro, podría ser un signo de intimidación.
2. Poner: Si un jerbil está sujetando al otro en el suelo y mordiéndolo, este es un claro signo de agresión y dominio.
3. Chillando o gritando: Si escuchas a tus gerbils chillando o gritando, puede indicar que uno de ellos está siendo herido.
4. Pérdida de piel: Si nota que uno de sus jerbos está perdiendo pelaje repentinamente o tiene parches de pelaje faltante, podría deberse a una preparación excesiva por el jerbil dominante.
5. Pérdida de peso: El jerbil sumiso puede dejar de comer o no poder comer porque el gerbil más grande está siendo agresivo a la hora de comer.
6. Lesiones: Si ve lesiones o heridas visibles en un jerbil, es probable que sea atacado por el otro gerbil.