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Presión internacional
* Presión diplomática: Países como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda presionaron a Japón para que dejara de cazar ballenas a través de canales diplomáticos.
* Sanciones Económicas: Algunos países amenazaron con sanciones económicas si Japón continuaba con sus prácticas de caza de ballenas.
* Exención de Investigación Científica: Japón argumentó que su caza de ballenas era para investigación científica, pero muchos países cuestionaron la validez de esta afirmación.
Desafíos legales
* Sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ): En 2014, la CIJ dictaminó que el programa científico de caza de ballenas de Japón en la Antártida no estaba destinado a investigaciones científicas legítimas y ordenó a Japón revocar todos los permisos para matar, capturar o tratar ballenas en el Santuario del Océano Antártico.
* Litigios Nacionales: Grupos ambientalistas presentaron demandas en los tribunales japoneses cuestionando la legalidad de las prácticas balleneras del país.
Conciencia pública y activismo
* Cobertura mediática: La atención de los medios internacionales generó conciencia global sobre el tema de la caza de ballenas japonesa, lo que provocó indignación y presión pública.
* Activismo ambiental: Organizaciones ambientalistas, como Greenpeace y Sea Shepherd, llevaron a cabo campañas de protesta, incluidas acciones directas en el mar para perturbar las operaciones balleneras japonesas.
Factores internos
* Cambio de opinión pública: Con el tiempo, la opinión pública en Japón cambió y cada vez más personas se opusieron a la caza de ballenas debido a preocupaciones ecológicas y a la conciencia de las críticas internacionales.
* Consideraciones económicas: La rentabilidad de la caza de ballenas disminuyó, haciéndola menos viable económicamente para los balleneros japoneses.
Como resultado de estos factores combinados, el gobierno japonés decidió poner fin a su controvertido programa científico de caza de ballenas en la Antártida en 2018 y anunció su intención de retirarse de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), el organismo internacional responsable de regular las actividades balleneras. Sin embargo, Japón continúa practicando la caza costera de ballenas dentro de sus aguas soberanas bajo una objeción a la moratoria de la CBI sobre la caza comercial de ballenas.