¿Por qué la foca del puerto está en peligro o amenazado?

Las focas de puerto (Phoca vitulina) han experimentado una disminución de la población y algunas poblaciones se consideran en peligro o amenazadas debido a varios factores:

Pérdida y degradación del hábitat:las focas de puerto dependen de hábitats costeros, incluidos estuarios, bahías y costas rocosas para la cría, las cachorros y la alimentación. Las actividades humanas como el desarrollo costero, el dragado y la contaminación han llevado a la degradación y fragmentación de estos hábitats, reduciendo el espacio y los recursos disponibles para las focas de puerto.

Caza y captura incidental:las focas de puerto han sido históricamente cazadas por su pelaje, carne y grasa. A pesar de las regulaciones en muchos países, la caza ilegal y la captura incidental en las operaciones de pesca aún se producen, lo que representa una amenaza para albergar poblaciones de focas.

Cambio climático:el aumento del nivel del mar, los cambios en las corrientes oceánicas y la reducción del hielo marino debido al cambio climático pueden alterar los hábitats de las focas de puerto, la disponibilidad de alimentos y los sitios de cachorro. Esto puede conducir a la disminución de la población, especialmente en áreas que ya experimentan estrés ambiental.

Enfermedad:las focas de puerto son susceptibles a diversas enfermedades y parásitos, incluido el virus de lana canina, el virus del moquillo focino e infecciones bacterianas. Los brotes de enfermedades pueden causar altas tasas de mortalidad, particularmente entre los cachorros jóvenes, lo que lleva a la disminución de la población.

Competencia y depredación:las focas de puerto compiten con otros mamíferos marinos y especies de peces por recursos alimenticios. En algunas áreas, también pueden ser presas por los tiburones, las orcas y otros depredadores, contribuyendo al control de la población y las posibles amenazas.

La perturbación humana:el aumento de las actividades humanas en las zonas costeras, como la navegación, el turismo y la contaminación acústica, pueden perturbar las focas de puerto e interrumpir sus comportamientos naturales, incluida la alimentación, la cría y el descanso. Esto puede tener efectos negativos en su supervivencia y éxito reproductivo.