¿Está adaptado para vivir en su hábitat?

El oso polar está perfectamente adaptado para vivir en el hielo ártico. Su bata blanca proporciona un excelente camuflaje, lo que le permite mezclarse con el ambiente nevado. Su gruesa capa de pelaje también la aísla del frío extremo, y sus grandes patas lo ayudan a distribuir su peso de manera uniforme sobre el hielo. Además, su denso pelaje y capa de grasa proporcionan aislamiento, mientras que sus grandes patas actúan como raquetas de nieve, lo que le permite caminar y cazar eficientemente sobre hielo y nieve. Además, el oso polar tiene un agudo sentido del olfato, lo que ayuda a localizar focas y otras presas debajo del hielo. Finalmente, sus poderosas habilidades de natación le permiten viajar largas distancias en las aguas heladas del Ártico.