Un ternero recién nacido necesita un ambiente cálido para mantenerse saludable. La temperatura ideal para un ternero recién nacido es de entre 55 ° F y 75 ° F (13 ° C y 23 ° C). Los terneros que están demasiado fríos no podrán amamantar adecuadamente ni digerir sus alimentos, y pueden ser más susceptibles a la enfermedad. Los terneros que están demasiado calientes serán incómodos y pueden estresarse, lo que también puede conducir a problemas de salud.