Los jaguares son considerados casi amenazados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sus poblaciones han visto una disminución significativa debido a la caza y la pérdida de hábitat en América Central y del Sur. Los esfuerzos de conservación y las protecciones legales tienen como objetivo evitar que se pongan en peligro, pero su estado de conservación sigue siendo vulnerable.