A partir de 2021, se estima que la población global de ciervos es de alrededor de mil millones. Este número incluye todas las especies de ciervos, desde el pequeño ciervo clave de Florida hasta el alce masivo de Alaska. Los ciervos se encuentran en todos los continentes, excepto en la Antártida, y juegan un papel importante en muchos ecosistemas. Son una fuente de alimento importante para los depredadores, y ayudan a dispersar semillas y fertilizar el suelo.
El ciervo de cola blanca es la especie de ciervo más común en América del Norte, con una población estimada de alrededor de 30 millones. Otras especies comunes incluyen el ciervo mulas, el alce y el caribú. En Europa, el ciervo rojo es la especie más común, mientras que los ciervos en barbecho y los ciervos de huevas también están generalizados. En Asia, el ciervo Sika y el Muntjac son las especies más comunes.
La población de ciervos ha aumentado en muchas partes del mundo debido a una serie de factores, incluida la pérdida de hábitat, las restricciones de caza y el cambio climático. Esto ha llevado a un aumento en los conflictos entre los ciervos y los humanos, ya que los ciervos pueden dañar los cultivos, los árboles y los jardines. En algunas áreas, las poblaciones de ciervos también son una amenaza para las especies de plantas nativas.
La gestión de los ciervos es un problema complejo que implica equilibrar las necesidades de los ciervos con las necesidades de los humanos. Se utilizan una variedad de técnicas para manejar las poblaciones de ciervos, como la caza, el sacrificio y la anticoncepción.