El embrión de mamíferos intercambia gases con su madre a través de la placenta. Los gases, como el oxígeno y el dióxido de carbono, se difunden entre el torrente sanguíneo del feto y la madre en la interfaz placentaria. Este intercambio gaseoso es vital para apoyar el crecimiento del embrión y mantener su salud general. Sin embargo, este proceso de intercambio de gases solo ocurre en mamíferos o organismos vivíparos con estructuras especializadas que se asemejan a la placenta que conectan la circulación embrionaria y materna.