Tanto los zorrillos masculinos como las hembras tienen la capacidad de rociar un líquido de maldad de glándulas ubicadas cerca de su ano como mecanismo de defensa contra los depredadores. Sin embargo, el olor producido por los zorrillos masculinos es generalmente más fuerte y más picante en comparación con el de las hembras. El propósito principal de este aroma es disuadir a los depredadores y como una señal de advertencia a las posibles amenazas.