Los perros son criaturas curiosas y pueden probar elementos que encuentran durante el tiempo al aire libre, incluidas las ranas. Algunas ranas pueden producir toxinas, lo que lleva a síntomas como la desorientación o la confusión en los perros. Si sospecha que su perro consumió una rana, es importante llevarlos a un veterinario de inmediato para evaluar y tratamiento potencial.