Los osos en realidad no entran en un estado de hibernación en el sentido tradicional, sino que experimentan un período de sueño profundo llamado letargo. El letargo es un estado latente caracterizado por una disminución del metabolismo y la frecuencia cardíaca, y una caída en la temperatura corporal. El letargo se desencadena por una combinación de factores, incluida la disponibilidad de alimentos, cambios en la duración del día y el clima frío. Los osos entran en el letargo cuando sus fuentes de alimentos se vuelven escasas en el invierno y salen cuando las condiciones son más favorables. El momento del letargo varía según la especie y la región, con algunos osos, como el oso negro estadounidense, que experimenta múltiples períodos de letargo durante todo el invierno, mientras que otros, como el oso pardo, pueden permanecer en el letargo durante varios meses a la vez.