Las ardillas voladoras no tienen muchas defensas activas contra los depredadores. Confían principalmente de su sigiloso y agilidad para evitar el peligro. Así es como lo hacen:
* camuflaje: Su pelaje es a menudo una mezcla de gris, marrón y blanco, lo que les permite mezclarse con la corteza de los árboles y el suelo del bosque.
* Actividad nocturna: Son principalmente activos por la noche, cuando sus depredadores son menos activos.
* deslizamiento: Sus membranas deslizantes les permiten escapar rápidamente del peligro lanzándose de lugares altos y deslizándose a un lugar seguro. Esta agilidad los convierte en objetivos difíciles para los depredadores.
* Anidación: Construyen nidos en huecos de árboles y nidos de aves abandonados, proporcionándoles un refugio seguro de los depredadores.
* Vocalizaciones: Pueden hacer sonidos siseantes y haciendo clic para advertirse mutuamente de peligro.
Otras formas en que se defienden:
* Posturas defensivas: Si bien no es un mecanismo de defensa primario, pueden aplanar sus cuerpos, hinchar su pelaje y el silbido para parecer más grande y más amenazante para los posibles depredadores.
* Marcado de olor: Tienen glándulas de aroma en sus flancos que usan para marcar su territorio, potencialmente disuadiendo a los intrusos.
Es importante recordar que las ardillas voladoras son animales relativamente pequeños y vulnerables. Confían en sus adaptaciones naturales y su comportamiento cauteloso para sobrevivir. Se enfrentan a amenazas de depredadores como búhos, halcones, serpientes y comadrejas.