Si bien las ardillas generalmente no son agresivas con los perros, hay algunas razones por las cuales una ardilla podría dañar a un Yorkie Terrier en el patio:
1. Sentirse amenazado: Las ardillas son animales de presa y se defenderán si se sienten amenazados. Si su Yorkie persigue o se acaba como una ardilla, la ardilla puede morder o rascarse en defensa propia.
2. Protegiendo a sus jóvenes: Las ardillas son particularmente protectoras de sus crías. Si tu Yorkie se acerca demasiado a un nido, la ardilla madre podría atacar para defender a sus bebés.
3. Enfermedad: Las ardillas pueden transportar enfermedades como la rabia y la enfermedad de Lyme, que se pueden transmitir a través de las picaduras.
4. Aparidad de tamaño: Si bien las ardillas son generalmente más pequeñas que los Yorkies, pueden ser bastante ágiles y ágiles. Si una ardilla se siente amenazada, podría dañar a su Yorkie con sus dientes y garras afilados.
5. Personalidad individual: Al igual que las personas, las ardillas tienen personalidades individuales. Algunas ardillas son más asustivas y huirán de cualquier interacción, mientras que otras podrían ser más audaces y confrontativas.
Para minimizar el riesgo de que su Yorkie sea lastimado por una ardilla, es importante:
* Supervisa tu Yorkie: Esté atento a su perro cuando esté en el patio.
* desalentar la persecución: Entrena a tu Yorkie para no perseguir a las ardillas.
* Mantenga su patio a prueba de ardillas: Asegúrese de que su patio esté libre de fuentes de alimentos que puedan atraer ardillas, como comederos de aves o contenedores de compost.
* Tenga en cuenta los nidos de las ardillas: Manténgase alejado de las áreas donde las ardillas pueden tener nidos, especialmente durante la temporada de reproducción.
* Mantenga las vacunas de su perro actualizadas: Esto ayudará a proteger a su Yorkie de enfermedades que podrían transmitirse por ardillas.
Si tu Yorkie es mordido por una ardilla, es importante:
* Limpia la herida: Lave la mordida con agua y agua.
* Póngase en contacto con su veterinario: Su veterinario puede evaluar la herida y recomendar el mejor curso de acción, que puede incluir antibióticos o vacunas de rabia.