Las bellotas no son venenosas para humanos u otros animales, incluidas las ardillas. De hecho, son una fuente de alimento nutritiva que ha sido consumida por humanos durante siglos. Sin embargo, las bellotas contienen taninos, que son un tipo de compuesto fenólico que puede darles un sabor amargo y puede causar problemas digestivos si se consumen en grandes cantidades.
Además, algunas personas pueden ser alérgicas a las bellotas, por lo que siempre es mejor consultar con un médico antes de comerlos, especialmente si tiene alguna inquietud sobre las posibles alergias.