¿Qué hay de malo en el consumo de pescado en el primer 2 trimestre?

Consumir ciertos tipos de peces durante los dos primeros trimestres del embarazo puede ser motivo de preocupación debido a la posible presencia de contaminantes y toxinas. Estos son algunos riesgos potenciales asociados con el consumo de pescado durante este período:

1. Mercurio: Algunos peces, particularmente especies más grandes y depredadores como atún, pez espada, caballa rey y tiburón, pueden contener altos niveles de mercurio. El mercurio es un metal pesado que puede cruzar la placenta y afectar el cerebro fetal en desarrollo y el sistema nervioso. La alta ingesta de mercurio se ha relacionado con retrasos en el desarrollo, impedimentos cognitivos y problemas de coordinación en los niños.

2. bifenilos policlorados (PCB): Los PCB son un grupo de productos químicos orgánicos sintéticos que se usaron ampliamente en diversas aplicaciones industriales. Pueden persistir en el medio ambiente y acumularse en los tejidos grasos de los peces. La exposición a los PCB durante el embarazo se ha asociado con posibles efectos adversos sobre el crecimiento fetal, el desarrollo y la función del sistema inmune.

3. Dioxinas y furanos: Estos son un grupo de compuestos químicos tóxicos que se forman como subproductos de varios procesos industriales. Pueden acumularse en la cadena alimentaria y se encuentran en concentraciones más altas en ciertas especies de peces. La exposición a dioxinas y furanos durante el embarazo se ha relacionado con posibles efectos de desarrollo y reproductivos.

4. toxoplasma gondii: Algunos pescados de agua dulce, como trucha, salmón y lubina, pueden transportar un parásito llamado Toxoplasma gondii. La infección con toxoplasma durante el embarazo puede causar una afección conocida como toxoplasmosis. Si bien generalmente causa síntomas leves similares a la gripe en los adultos, puede tener consecuencias graves para el feto en desarrollo, lo que lleva a defectos de nacimiento y problemas neurológicos.

5. Deficiencias nutricionales: Si bien muchos tipos de peces son excelentes fuentes de ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales, algunos peces pueden tener bajos niveles de estos nutrientes. Es importante equilibrar el consumo de pescado con otras fuentes de alimentos para garantizar la ingesta adecuada de los nutrientes necesarios para el crecimiento y el desarrollo fetal.

Es importante tener en cuenta que no todos los peces transportan estos contaminantes, y diferentes especies de peces pueden variar en sus niveles de toxinas. Algunas opciones de baja mercurio incluyen salmón, sardinas, anchoas y tilapia. Las mujeres embarazadas deben seguir las pautas y recomendaciones de profesionales de la salud y fuentes confiables con respecto al consumo seguro de pescado durante el embarazo para minimizar los riesgos potenciales para el feto en desarrollo.