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Los delfines, como otros mamíferos marinos, poseen varias adaptaciones fisiológicas y de comportamiento que les permiten mantenerse bajo el agua durante períodos prolongados:
Almacenamiento de esperma: Los delfines conservan su oxígeno durante las inmersiones al detener o ralentizar temporalmente su frecuencia cardíaca y metabolismo, reduciendo sus requisitos de oxígeno. Esta habilidad se conoce como bradicardia. Puede disminuir sus procesos metabólicos internos, lo que les permite permanecer sumergidos por más tiempo.
Reservas de sangre: Los delfines tienen un mayor volumen de sangre que los mamíferos terrestres, lo que representa aproximadamente el 10-12% de su peso corporal. Este aumento del volumen de sangre les permite almacenar más oxígeno y distribuirlo de manera eficiente en sus cuerpos.
mioglobin: Las células musculares de los delfines tienen altas concentraciones de mioglobina, una proteína que se une al oxígeno y facilita su difusión dentro de los tejidos. Esto permite que los delfines continúen funcionando incluso cuando los niveles de oxígeno son relativamente bajos.
pulmones eficientes: Los delfines tienen pulmones especializados capaces de absorber rápidamente el oxígeno del aire durante breves períodos en la superficie. Toman respiraciones poco profundas y rápidas y tienen sistemas de ventilación eficientes para maximizar la absorción de oxígeno en poco tiempo.
Reflejo de buceo: Los delfines activan el reflejo de buceo cuando se sumergen en el agua. Este reflejo ralentiza automáticamente su frecuencia cardíaca, redirige el flujo sanguíneo a los órganos vitales y reduce el consumo de oxígeno. Es una adaptación vital que les ayuda a sobrevivir bajo el agua con un gasto de energía mínimo.
Blubber: La grasa, la capa de grasa debajo de su piel, también tiene propiedades de aislamiento que ayudan a mantener el calor corporal. Esto es particularmente importante en las aguas más frías donde los delfines necesitan conservar la energía para mantenerse cálido mientras se buceo.
Al combinar estas adaptaciones, los delfines pueden controlar efectivamente su consumo de oxígeno, almacenar oxígeno de manera eficiente y conservar los recursos internos durante las inmersiones, lo que les permite permanecer bajo el agua durante duraciones prolongadas.