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Las infecciones óseas, también conocidas como osteomielitis, pueden ocurrir en perros y pueden ser causadas por varios factores que incluyen infecciones, trauma o enfermedades subyacentes.
Infecciones bacterianas: Ciertas bacterias, como Staphylococcus aureus y Escherichia coli, pueden ingresar al hueso a través de heridas, fracturas o sitios quirúrgicos, que conducen a infecciones óseas.
Infecciones fúngicas: Las infecciones fúngicas también pueden causar osteomielitis, particularmente en perros con sistemas inmunes comprometidos. Los agentes fúngicos más comunes incluyen Aspergillus y Candida.
trauma: El trauma o lesiones graves puede dañar el tejido óseo y proporcionar un punto de entrada para bacterias o hongos, lo que lleva a infecciones óseas.
Enfermedades subyacentes: Algunas afecciones médicas subyacentes, como trastornos inmunes o enfermedades metabólicas, pueden aumentar el riesgo de infecciones óseas.
Los síntomas de las infecciones óseas en los perros pueden incluir:
- cojera o cojera
- Dolor e hinchazón en el área afectada
- Fiebre
- Lethargy
- Disminución del apetito
- drenaje de tractos sinusales con pus o descarga
Tratamiento:
- antibióticos o medicamentos antimicóticos
- Intervención quirúrgica para eliminar el tejido infectado y drenar cualquier absceso
- Fuerte o fundición para inmovilizar el hueso afectado
- Manejo del dolor
Si sospecha que su perro puede tener una infección ósea, es importante buscar atención veterinaria de inmediato. El diagnóstico y el tratamiento temprano pueden ayudar a mejorar las posibilidades de un resultado exitoso y minimizar el riesgo de complicaciones a largo plazo.