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Generalmente no se recomienda alimentar la carne de cerdo de los perros debido al riesgo de trricinelosis, una enfermedad parasitaria causada por el gusano redondo Trichinella. Si bien la carne de cerdo puede ser una fuente de proteínas y otros nutrientes esenciales, el potencial de esta infección supera los beneficios.
Trichinella se puede transmitir a perros cuando consumen carne de cerdo cruda o poco cocida o caza salvaje, como jabalí o oso que no se ha cocinado adecuadamente. Las larvas de gusanos presentes en la carne pueden ingresar al revestimiento intestinal del perro y eventualmente en la cifra en varios tejidos, incluidos los músculos.
En los perros, la trricinelosis puede causar una variedad de síntomas, que incluyen:
1. Problemas digestivos:los perros pueden experimentar vómitos, diarrea y molestias abdominales.
2. Dolor muscular:las larvas pueden causar inflamación y dolor en los músculos, lo que lleva a la rigidez, la dificultad para moverse y la renuencia a caminar o subir escaleras.
3. Fiebre:la trichinosis puede causar una elevación en la temperatura corporal.
4. Debilidad:los perros pueden exhibir debilidad general y letargo debido al impacto del parásito en su salud general.
5. Problemas neurológicos:en casos severos, las larvas pueden afectar el sistema nervioso, lo que provoca temblores, convulsiones e incluso parálisis.
El tratamiento para la trricinelosis generalmente implica medicamentos para eliminar el parásito y la atención de apoyo para abordar los síntomas. Sin embargo, la prevención sigue siendo la mejor estrategia, lo que significa evitar alimentar a los perros cualquier producto de cerdo o carne de cerdo a menos que se hayan cocinado a fondo a una temperatura interna de al menos 160 ° Fahrenheit (71 ° Celsius).
Es importante tener en cuenta que los productos alimenticios comerciales para perros a base de carne de cerdo sufren estándares de procesamiento estrictos y son seguros para los perros cuando se alimentan de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Sin embargo, las dietas caseras o los restos de mesa que contienen carne de cerdo cruda o poco cocinada pueden representar un riesgo. Si no está seguro de lo que puede o no puede alimentar a su perro, siempre consulte con su veterinario para obtener orientación y recomendaciones.