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La castración, la eliminación de los testículos, es un procedimiento común realizado en caballos masculinos, conocido como geldings. Hay varias razones por las cuales los propietarios de caballos pueden optar por castrar a sus caballos masculinos.
Control del comportamiento: Los sementales (caballos machos no nevados) pueden exhibir comportamientos agresivos y dominantes, lo que puede hacer que sean difíciles de manejar. La castración reduce estos comportamientos y hace que los geldings sean más fáciles de manejar y entrenar.
Seguridad: Los sementales pueden volverse peligrosos alrededor de otros caballos, especialmente yeguas y hombres más jóvenes. La castración elimina el riesgo de reproducción no deseada y reduce los comportamientos agresivos, haciéndolos más seguros de manejar e interactuar.
Temperamento mejorado: La castración puede conducir a un temperamento más dócil y tranquilo en los caballos masculinos. Los castros tienden a ser más tranquilos, más enfocados y menos propensos a mostrar comportamientos impredecibles.
Mejora del rendimiento: En algunas disciplinas, como la doma y el salto de exhibición, se pueden preferir los castrados debido a su comportamiento más tranquilo y su mayor enfoque en su entrenamiento.
Control de reproducción: La castración evita la reproducción no planificada y ayuda a controlar la población equina. La propiedad responsable del caballo implica prevenir la reproducción no deseada, especialmente si el propietario no tiene la intención de reproducirse o no tiene los recursos para cuidar caballos adicionales.
Es importante tener en cuenta que la castración es un procedimiento quirúrgico realizado por veterinarios calificados. Debe considerarse y discutirse cuidadosamente con un veterinario antes de decidir si castrar o no un caballo masculino.