Un ternero aprende a reconocer a su madre a través de varios mecanismos sensoriales:
Vista: Los terneros tienen una excelente vista y aprenden rápidamente a identificar las marcas únicas de su madre, como patrones en su rostro, cuerpo y ubre. Pueden reconocer el rostro de su madre dentro de unos días posteriores a la nacimiento.
olor: El aroma de una vaca también es crucial para el reconocimiento de terneros. Tienen un gran sentido del olfato y pueden distinguir el aroma único de su madre de los de otras vacas en el rebaño. El ternero usa su sentido del olfato para encontrar a su madre cuando se separa de ella.
Touch: El contacto físico ayuda al ternero a unirse con su madre. Mientras amamanta de sus madres, las pantorrillas aprenden por tacto, y el proceso refuerza su reconocimiento de ella.
sonido: Los terneros aprenden a reconocer las bajas o llamadas distintivas de su madre, asociándolas con su presencia. Pueden distinguir la voz de su madre de las de otras vacas y responder en consecuencia.
Además, otros factores que juegan un papel en el vínculo y el reconocimiento de la maternidad incluyen el comportamiento de la madre, los hábitos de succión y el instinto materno. El vínculo entre un ternero y su madre es esencial para el bienestar de la pantorrilla, ya que la madre brinda atención, alimento y protección.