Los Amish cuidan mucho a sus animales, incluidos sus perros. Los perros no se mantienen en jaulas pequeñas con pisos de alambre, ni están embarazadas todo el tiempo. Los Amish los llevan al veterinario para recibir atención cuando es necesario, y les proporcionan alimentos de alta calidad y atención dental.
La noción de que el Amish maltrata a sus animales es una idea errónea.